Si vienes a fotografiar las procesiones de noche, hay algo que yo tendría muy en cuenta al preparar el equipo: cómo responde la cámara cuando apenas hay luz. Después vienen los objetivos, un apoyo para las velocidades lentas y el peso que vas a cargar durante horas.
Te cuento cómo me apaño yo y qué me resulta útil. Una cámara que trabaje bien con un ISO alto, un monopié y ópticas fijas forman parte de mi equipo. La otra parte del trabajo empieza antes de disparar: pasear por el recorrido y elegir un sitio desde el que puedas hacer tus fotos respetando al público.
Una cámara que responda bien con un ISO alto
Mi consejo para los fotógrafos es traer una cámara de fotos que tenga buena calidad con un ISO alto, porque en muchas procesiones de la noche apenas hay luz. A veces se apagan todas las luces y la única iluminación que hay es la de las velas de los faroles o de las antorchas de los cofrades.
En mi forma de fotografiar estas procesiones, el flash está completamente descartado. Quiero trabajar con esa iluminación, por escasa que sea, y respetar el ambiente que encuentro. Además, a nadie le gusta un flashazo en la oscuridad que te deje ciego durante un buen rato.
Antes de venir, probaría la cámara en condiciones de poca luz y miraría los resultados con calma. Subir la ISO permite trabajar con menos luz, aunque puede aumentar el ruido de la imagen; la guía de sensibilidad ISO de Canon explica esa relación. Que la cámara permita seleccionar un número muy alto no significa que el resultado vaya a gustarte.
La prueba te ayudará a conocer hasta dónde quieres llegar con tu equipo. No hay un ajuste que yo pueda darte para todas las calles y todas las procesiones.
El monopié viene conmigo
Yo suelo usar un monopié para reducir la trepidación, porque muchas veces tengo que disparar a una velocidad muy lenta y poner un trípode es imposible entre tanta gente.
Es un apoyo que me permite trabajar en esas condiciones sin desplegar las tres patas de un trípode. Aun así, al colocarlo compruebo el espacio que estoy ocupando: sigue teniendo que caber donde estoy, sin convertirse en un obstáculo.
Conviene distinguir dos movimientos. Uno es el de la cámara; otro, el de las personas que estás fotografiando. El monopié ayuda con el primero, pero no detiene el segundo. Esa diferencia se explica en las notas de Nikon School sobre trepidación y movimiento, en el apartado «Blur».
Por eso el apoyo no resuelve por sí solo una fotografía de alguien que camina. Hay que seguir prestando atención a la velocidad y a lo que sucede dentro del encuadre. Lo que quiero evitar es sumar mi propio movimiento al de la escena.
Mis objetivos: 35 mm, 100 mm y, a veces, 50 mm
La mayoría de mis fotos las hago con un 35 mm y un 100 mm; a veces, con un 50 mm. Siempre uso ópticas fijas.
Esa es mi combinación. No te la propongo como una lista de compra obligatoria: sobre gustos no hay nada escrito. Sí te recomiendo que pienses qué quieres fotografiar y desde qué distancia podrás hacerlo.
Para sacar detalles sin estorbar al público, en mi recomendación no puede faltar un buen teleobjetivo. Hay gente que se tira horas y horas guardando su sitio para ver pasar la procesión. Tener ganas de una foto más cercana no es motivo para ponerse delante.
Prefiero resolver esos detalles con el objetivo desde mi posición. Y, si el sitio no da para el encuadre que quería, buscar otra fotografía que sí pueda hacer desde allí. El entorno, las personas y su relación con el paso también pueden entrar en lo que quieres contar.
Ahora llevo una sola cámara
Al principio llevaba dos cámaras, pero últimamente me apaño con una sola y voy cambiando el objetivo.
Prefiero llevar menos peso porque son muchas horas de espera. Además, así tengo más libertad de movimiento. Es una elección muy práctica: lo que has metido en la bolsa al salir de casa seguirá contigo cuando lleves un buen rato en la calle.
Si vas a cambiar de objetivo, busca un momento y un espacio en los que puedas hacerlo sin bloquear el paso ni invadir el sitio de quien tienes al lado. Conviene preparar esos cambios con margen para no tener que resolverlo todo cuando llega lo que querías fotografiar.
Cada fotógrafo encontrará su equilibrio. A mí, ahora, me compensa ir más ligera.
Pasea por el recorrido antes de elegir el sitio
Para mí es imprescindible dar un buen paseo por las calles del recorrido antes de que comience la procesión. Así puedes elegir dónde ponerte con una idea del espacio que tienes delante.
Miraría la posición desde la que vas a fotografiar, el fondo que entrará en el encuadre y el hueco que necesitarás para manejar la cámara y el monopié. También quién está esperando allí y qué vista le dejarás.
Ese paseo no te reserva un lugar. Te sirve para decidir con criterio cuando llegues y comprobar si lo que habías pensado sigue siendo posible. Si el punto está lleno, tendrás que adaptar el plan.
La espera puede ser larga y el equipo pesa. Por eso me parece tan útil resolver antes el sitio y las fotos que te gustaría intentar, en vez de empezar a buscar un hueco cuando tienes la procesión encima.
Mi truco: aprovechar el regreso
Un truco que recomiendo es hacer fotos al regreso de la procesión. Ahí ya suele haber poca gente viéndola y puedes moverte de un sitio a otro con más facilidad, sin molestar.
Para mí es el mejor momento para buscar detalles y arrimarte más a los pasos. Me permite cambiar la distancia desde la que estoy mirando y probar fotografías para las que antes quizá no tenía espacio.
Lo digo desde mi experiencia, con ese «suele» por delante. Si al regreso encuentras público esperando, respeta su sitio igualmente. Y acercarte más sigue dependiendo del espacio disponible y de las indicaciones de la organización; no supone entrar en el cortejo.
Si te interesa la fotografía, yo dejaría tiempo para esa vuelta. El recorrido de regreso puede darte otra oportunidad de mirar lo que durante la salida no pudiste encuadrar como querías.
Fotografiar desde donde puedes estar
Estos consejos parten de la calle y de los espacios a los que puedes acceder. Si lo que te interesa es fotografiar preparativos o estar en una zona reservada, consulta antes a la entidad responsable. La cámara no sustituye esa autorización.
En Antes del Silencio: preparativos en la Catedral de Zamora en 2016 cuento cómo fue aquel acceso acreditado a los preparativos.
Con el equipo preparado y el sitio elegido, puedes dedicarte a buscar lo que te interesa: un detalle, las personas o una escena más amplia. Mi manera de hacerlo combina poca carga, la luz que encuentro y atención a quienes comparten la calle conmigo.



