El 27 de febrero de 2026 recibí un mensaje que acabaría dándome mucho más que una nueva oportunidad para hacer fotografías. Llegó a través del formulario de contacto de la web donde ofrezco mis servicios de diseño web y diseño gráfico. Me escribía Luis Miguel, uno de los portadores del Pebetero Torre del Salvador.
Celebraban treinta años de procesión y estaban preparando varios actos. Entre ellos, unos reposteros para las balconadas de Zamora: las colgaduras con las que querían llevar la imagen del pebetero a las calles durante la Semana Santa.
Había encontrado una fotografía mía en Pinterest. Era horizontal y les encajaba para lo que tenían pensado. Me preguntaba si podían utilizarla con mi permiso.
Todavía me cuesta creerlo. Entre tantísimas fotografías de la Semana Santa de Zamora, se habían fijado en una de las mías.
Una fotografía hecha desde la acera
La foto elegida la hice en la Semana Santa de 2017 desde la acera, después de esperar horas con el resto de la gente que quería ver pasar la procesión. Estaba allí, con mi cámara, buscando mi sitio entre el público.
Hasta aquella nueva oportunidad, solo había conseguido acreditarme en dos ocasiones: una para el Silencio y otra para el Espíritu Santo. Una de esas experiencias la he contado en mi reportaje de los preparativos del Silencio dentro de la Catedral, en 2016.
Por eso me hizo tanta ilusión el mensaje. Aquella fotografía, tomada después de una larga espera, iba a formar parte de una celebración del grupo que portaba el pebetero.

Le contesté que, por supuesto, podían utilizarla. Les cedía la fotografía y me alegraba muchísimo que la hubieran elegido. Lo único que les pedí a cambio fue un favor personal: que me ayudaran a conseguir una acreditación o un permiso para fotografiar sus preparativos.
Treinta años del Pebetero Torre del Salvador
El Pebetero Torre del Salvador forma parte de la procesión de la Cofradía del Silencio, la Real Hermandad del Santísimo Cristo de las Injurias. Su nombre alude a la torre de la Catedral de San Salvador que remata su estructura. La Junta Pro Semana Santa sitúa su primera salida en 1996 y lo distingue del otro pebetero del cortejo, el del cimborrio.
En 2026 celebraban aquel trigésimo aniversario. Luis Miguel me lo había explicado en su mensaje, y los reposteros eran una de las iniciativas con las que querían conmemorarlo.
Conocer ese contexto hizo todavía más especial la cesión. Mi fotografía iba a acompañar una celebración que pertenecía a quienes lo habían llevado y seguían llevándolo en procesión.
Una acreditación y una invitación a comer
Sabía que aquel año la salida de la Catedral iba a organizarse de otra manera. La exposición de Las Edades del Hombre ocupaba el interior, y yo pensaba que el acceso a los preparativos podía ser más restringido que en otras ocasiones.
La Catedral fue una de las sedes de la exposición «EsperanZa» en 2025–2026, como recoge Turismo de Zamora. En la jornada que fotografié, los preparativos tuvieron que hacerse fuera, alrededor de la Catedral y en los jardines del Castillo.

Al hacerse en el exterior, en aquella ocasión el acceso a los preparativos fue libre. Yo acudí con la acreditación que había pedido, pero otras personas también podían acercarse.
Luis Miguel me facilitó la acreditación. Y se portaron fenomenal conmigo.
Hasta me invitaron a comer. Los portadores se reunían para comer antes de la procesión y quisieron que fuera con ellos. Ahí ya dije que no. Me daba vergüenza; sentía que yo no pintaba nada en aquella comida y no quería molestar.
La invitación, aun sin aceptarla, me hizo muchísima ilusión. Me habían dado el permiso que les había pedido y, además, me estaban haciendo sentir bienvenida.
El tallaje en una calle cerca de la Catedral
Al tallaje sí fui. Es parte de la preparación de la carga: el ajuste de los portadores para llevar el pebetero. En la jornada que fotografié se iban colocando según su altura, con una cuerda que servía de referencia para organizar las posiciones.

Se hizo en una callecita pequeña cerca de la Catedral. Los iban llamando por su nombre, ellos se acercaban y se iban colocando. Yo observaba aquel proceso con la cámara preparada, buscando el momento para disparar.

La documentación del propio pebetero también recoge el tallaje entre sus preparativos: una crónica de Zamora24horas de 2022 lo menciona junto a la reunión de los cargadores y las pruebas de una modificación en el sistema de carga. Es un antecedente de aquella preparación. La cuerda y la colocación que cuento aquí son las que yo vi en 2026.
No conozco todos los detalles técnicos. Tampoco les pregunté: preferí observar y hacer las fotos. Lo que me interesaba era cómo iban acercándose y ocupando su sitio antes de salir en procesión.
Me pareció superinteresante. Y trabajar con luz natural fue una de las cosas más bonitas del reportaje. Hice bastantes fotografías de ese momento y tengo imágenes que me gustan mucho, de esa parte de la Semana Santa que ocurre antes de que el cortejo empiece a recorrer las calles.






Me gusta poder acercarme a quienes hacen posible una procesión. Desde la acera había hecho la imagen que los llevó hasta mí; ahora tenía la oportunidad de conocerlos y fotografiar sus preparativos.
Cada una de esas fotografías pertenece a un momento distinto. La que escogieron para el aniversario ya existía cuando Luis Miguel me escribió en febrero. Las del tallaje las hice después, gracias al permiso que me ayudó a conseguir.
Volver desde el extranjero para portar el pebetero
Durante aquellos preparativos escuché que uno de los miembros había venido desde fuera de España exclusivamente para portar el pebetero. Trabajaba en el extranjero y había regresado para participar en la procesión.
Me pareció alucinante.
Pensé en lo que significa vivir lejos de tu tierra y volver para formar parte de una tradición que sigues sintiendo tuya. En quienes viven fuera por trabajo y mantienen ese vínculo con Zamora a pesar de la distancia.

Yo no le pregunté por su viaje. Lo que puedo contar es lo que escuché allí y lo que me hizo sentir. Me impresionó imaginar ese regreso, desde otro país, para volver a ocupar su sitio entre los portadores.
Mientras yo buscaba una fotografía, estaba descubriendo otra parte de lo que significa llevar el pebetero. Para mí, aquella historia hablaba de un cariño enorme por la tierra, la tradición y la Semana Santa.
Un regalo el Domingo de Resurrección
La historia todavía tenía otra sorpresa.
Antes incluso de que les entregara una selección de las fotografías que había hecho, Luismi me escribió para decirme que tenían un regalo para mí. Creo que aquel mensaje llegó el Sábado Santo. Quedé con él el Domingo de Resurrección.
Me dio un sobre con varios meseros que llevaban mi fotografía impresa y un documento precioso, con una encuadernación muy bonita. También llevaba mi fotografía y textos de José Muñoz Miñambres, Jesús Paya, José Antonio Lucas Blas y Alfredo Rodríguez Tuda.
Había, además, un marcapáginas con un texto de Diego Malmierca. Explicaba que el documento se había concebido como un manifiesto y una herramienta para encontrar el sentido profundo de la labor de cada miembro del grupo de portadores del pebetero.
Me habían dado el mismo documento que se repartió entre los miembros del grupo.
Eso me emocionó mucho. Lo recibí como un gesto de cariño, como otra forma de agradecerme la fotografía. Yo seguía pensando en lo bien que me habían tratado y en la suerte que había tenido al poder estar allí con ellos.
La fotografía que puso esta web en marcha
Ver mi imagen en los reposteros del trigésimo aniversario, colgados en los balcones de Zamora durante la Semana Santa, fue un regalo. Uno de esos que te animan más de lo que quien lo hace puede imaginar.
Llevaba pensando en esta web desde 2020. Tenía muchísimas fotografías y muchas ganas de hacer algo con ellas, pero no encontraba el momento. Tampoco sabía cómo organizarme ni por dónde empezar.
Aquello fue el pistoletazo de salida.

La fotografía que habían encontrado, el permiso para acompañarlos durante los preparativos y la manera en que me recibieron me animaron a convertir el proyecto en realidad. Después de tanto tiempo dándole vueltas, me lancé.
Por eso este reportaje tiene un lugar tan especial para mí. Cuenta mi encuentro con los portadores del Pebetero Torre del Salvador y también una parte del comienzo de esta página.
A Luis Miguel y a todos los que portáis el pebetero: gracias por elegirme, por facilitarme la acreditación y por tratarme tan bien. Sigo muy agradecida por todo lo que aquello significó.
¡Gracias de corazón!


